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¿Eurocentrismo: si se lia con buena fe la historia?

CAPITULO I Y 7 DE GUNDER FRANK: REORIENTAR.

ANALISIS CRÍTICO DE LOS DOS CAPITULOS

OPINION PERSONAL SOBRE LA VISIÓN QUE APORTA DE LA ECONOMIA GLOBAL DEL PERIODO

IDEAS FUERZAS DEL CAPITULO 7.

Ruptura-Continuidad: Larga etapa. Flujo de comercio venia de los demás. Europa entra en la onda larga desde lo que existía. Para Europa es una ruptura. Pero para los demás no.

Los ciclos: tiene una cadencia, cada cierto tiempo en un periodo determinado.

Factores de los ciclos: innovaciones de productos, descubrimientos de nueva técnica.

Descrecimiento:

La teoría de ciclo en economía no es nada claro. No hay unanimidad en ello.  El modo de producción asiática: propiedad de tierra por los campesinos

Max:

Un modo de producción predominante. La Revolución Industrial de India es una condición para la socialización de India.

Conocimiento y revolución.

La función de la moneda: la plata como elemento muy importante para la estimulación del comercio. La Revolución Industrial ha sido una ayuda de Europa.

 

CAPITULO I

INTRODUCCION A LA HISTORIA MUNDIAL REAL FRENTE A LA TEORIA SOCIAL EUROCENTRICIA.

La  historia es una clave importantísimo para entender una sociedad. Max y Weber lo han dado a conocer con el toque de que han hecho una historia eurocentrista y no una historia que tenga en cuenta todo el proceso mundial del primer orden de la economía mundial. Naturalmente de esta historia de la economía eurocentrista, surgen también las ciencias sociales que se construyeron en Europa y Norteamerica durante el siglo XIX con una naturaleza eurocentrico.

 

METODOLOGIA Y OBJETIVOS HOLISTICOS

La tesis del autor es: lo que existe es “unidad en la diversidad”. La diversidad debe ser tolerada y susceptible de ser apreciado en su unidad. La diversidad en cuanto a la etnicidad, el género, la cultura, el gusto, la política y el color o la “raza”. Con este libro el autor aspira a proporcionar al menos algunos fundamentos para edificar una historia económica mundial de la Edad Moderna desde una perspectiva y una comprensión más “humanocéntrica” de la sociedad con toda su pluralidad y su complejidad. Lo que se hizo ha sido inventar una historia solo a favor de Europa. La preocupación del autor no es inventar sino escribirla como ha sido en el tiempo y espacios diferentes. La unidad geográfica e histórica relevante es en realidad Afro-Euroasia.

Apelacion a favor de Africa y Asia.

El orden silábico sugerido por Arnold Toynbee, sigue sin reflejar el verdadero alcance de la magnitud geográfica y demográfica así como la relevancia histórica de estos dos continentes. Europa, por supuesto, no es comparable a ninguno de ellos. (33)

Los historiadores eurocentristas en gran parte están condicionados por las ayudas de las instituciones que les piden hacer una historia de Europa. “Otros pueblos como los africanos, japoneses, asiáticos del sur y el centro no recibían mención  alguna por su contribución a la historia o ni siquiera como participantes en ella salvo en tanto que hordas nómadas de “bárbaros” que cada cierto tiempo surgían de Asia central para hacer la guerra a los pueblos asentados y “civilizados”. (33)

De un libro: “The Fundations of the Weste” de (Fishwick, Wilkinson y Cairns, 1963, ix) he habla de una historia de Occidente a partir desde sus orígenes en el Próximo Oriente antiguo hasta el mundo de mediados del siglo XVII.

La tesis que el autor vuelve a insistir es que el mundo haya sido el que crease a Europa y no al revés como los historiadores han construido el mundo alrededor de Europa. El quiere humildemente dibujar los contornos de la una interpretación alternativa de la economía mundial entre 1400 y 1800. Ofrece “los rudimentos de lo que no es a día de hoy sino un análisis y una teoría estructural, funcional, dinámica y evolutiva muy básica- pero que espro con el tiempo se haga más profunda y amplia- del sistema político, económico y social unitario a escala mundial que compartimos todos en el que nos toca vivir. Frente al paradigma convencional “eurocentrista” contraponer un paradigma global más humanocentrico. Su planteamiento principal es mostrar porque es necesaria una perspectiva y un enfoque global, algo indispensable no solo para la historia de la economía mundial como tal sino también con el objetivo de ubicar sus sectores, regiones, países o cualesquier segmentos y procesos subordinados y partícipes dentro del todo global de que son sólo partes constitutivas. De forma más específica una perspectiva global para poder apreciar, comprender, dar cuenta, explicar- en alguna palabra, aprender- “el auge de Occidente”, “el desarrollo del capitalismo”, “la hegemonía europea”, “el auge y caída de las grandes potencias”, entre las que hay que incluir la – en tiempos- “Gran “ Bretaña, les Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, “la tercer-mundialización de los Ágeles”, “el milagro del Extremo Oriente”, y cualesquier otros procesos y fenómenos. (34)

Europa no se elevó a sí misma por sus propios medios, y desde luego menos en virtud de ningún “excepcionalísimo” europeo en materia de racionalidad, instituciones, mentalidad empresarial, tecnología ni genialidad, en una palabra, por una supuesta singularidad racial.

Este libro muestra cómo en lugar de esto Europa se sirvió de su dinero americano para introducirse en la producción, los mercados y el comercio asiático y beneficiarse de ellos, en una palabra, de aprovecharse de la posición predominante de Asia dentro de la economía mundial. Europa trepó sobre los lomos de Asia, y se apoyó a continuación sobre los hombres de Asia; pero sólo temporalmente. (35)

La Europa de la Edad Moderna no fue más importante en la economía mundial ni en modo alguno más avanzada que otras regiones del mundo. Tampoco fue Europa en modo alguno “centro” o “núcleo” de ninguna economía o sistema económico de dimensión mundial. La “economía-mundo y  el sistema mundial” del que Europa era el “núcleo central” o centro en el sentido dado por Braudel (1992), Wallerstein (1974)

Asia era el foco de la economía dominante con China como protagonista.

En todos estos terrenos, las economías de Asia estaban mucho más “avanzadas”, e imperios como el Ming/Ching chino, el de los mogoles en la India e incluso el de la Persia de los safávidas y el turco otomano poseían un peso político e incluso militar muy superior al de cualquiera de los imperios europeos del período. La reivindicación de este libro es que el “auge” del Extremo Oriente no debería resultar al sorprendente simplemente porque no se ajuste al esquema de cosas propio de Occidente.

Globalismo, y no Eurocentrismo.

Se destaca el orientalismo que es el intento de Occidente de estigmatizar el resto del mundo con el fin de aislar el supuesto excepcionalísimo que sería propio del mundo occidental. Los Europeos de forma inseparable al colonialismo del siglo XIX, crearon un mito histórico sobre sus supuestas raíces puramente europeas en una Grecia “democrática” que por cierto era también sexista y esclavista. Compara la visión de Europa sobre el resto de mundo de estrecha y niega a Europa el protagonismo que ella misma se arroja. Habla de la aportación del oriente y de  China en especial en la economía mundial: “los europeos del siglo XVI consideraban que Japón y China eran las grandes esperanzas del futuro”. Leibniz por su consejo a Luis XIV de desafiar el poder otomano, añade que es de gran interés para Francia. Paul Bairoch citado por Frank diciendo que este reconoce que el desarrollo económico y cultural de la Edad Moderna fue en muchas partes de Asia superior al de Europa. Viene Frank a decir que África musulmán estaba más urbanizado que Europa: Paris tenía 125.000 habitantes alrededor de 1500, mientras que el Cairo contaba con 450.000 et Fez había perdido ya su techo de 250.000. El siglo XVI dio comienzo la dominación de Europa sobre otros continentes.

Según una cita de Smith (1981 (1776) ,556), el descubrimiento de América y del paso a las Indias Orientales por el cabo de Buena Esperanza, son los sucesos más grandes e importantes que se registran en la historia de la Humanidad.

Marx opta por la teoría de los pensadores como Montesquieu, Jean-Jacques Rousseau así como James Mill, quienes habían descubierto que el despotismo era la orden natural de las cosas y por tanto el “modelo de gobierno”  de Así y en general de Oriente. Supone Marx a partir de allí, un centenario “modo de producción asiático”. Supuso que en toda Asia las fuerzas productivas se mantenían en un estadio “tradicional, atrasado y estancado” hasta que la llegada de “Occidente” y su capitalismo despertó lo que de otra manera habría sido un sueño eterno.

Marx reconoce que el poder de compra de los habitantes de India y China dio impulso a los mercados europeos, Inglaterra estaba supuestamente mostrando a la India el espacio en el que mirar su futuro, y Estados Unidos estaba llevando el progreso a México gracias a la guerra que entabló en 1846 con dicho país.

Max suponía que “la transición del feudalismo al capitalismo” y “la burguesía ascendente” europea habían transformado el mundo también dentro de Europa supuestamente desde la génesis del capital en el siglo XVI

Conclusión de Marx, Asia se mantenía en un nivel aún más atrasado que Europa, pues aquí el “feudalismo” al menos contenía en su seno las semillas de una “transición al capitalismo”. Para él el modo de producción asiático debe de contar con europeo para conocer una evolución adecuada.

Karl Polanyi asumía que no existían relaciones de mercado, por no decir de comercio ni una división del trabajo a larga distancia en ninguna parte del mundo antes de que lo que él llamó la “Gran transformación” tuviera lugar en Europa durante el siglo XIX.

Gunder Frank contraataca diciendo que esa “gran transformación” que tuvo lugar comenzó mucho antes del siglo XVIII y sin duda no fue iniciada en ni por Europa

El eurocentrismo contemporáneo y sus críticos.

Se entiende como “misión civilizadoras” que porta Europa al resto del mundo. Autores críticos como Blaut, Hodgson, Jack Gody, Molefi  Kete Asante, rechaza el famoso excepcionalísimo europeo. Gunder Frank pienso que hay que dar a los pueblos y regiones afro-euroasiaticos situados fuera de Europa la importancia histórica que se les debe.

Se necesita una mira holística de la historia de la economía mundial y no encerrarla en el eurocentrismo. Frank muestra que vivimos en un solo mundo y que lo hemos venido haciendo desde hace mucho tiempo. Por consiguiente, necesitamos una perspectiva global mundial de tipo holístico para dar cuenta de la historia pasada, del presente y del futuro del mundo y de cualquiera de sus partes.

Wallerstein (1974) reconoce el impacto negativo de Europa en el resto del mundo en forma de subdesarrollo.  Desarrollo la teoría del subdesarrollo y de centro-periferia. Gunder Frank critica eso diciendo que Wallerstein era incapaz de abarca la economía en su totalidad. Hace una economía mundial de base europea.

Gunder Frank él habla de metrópolis-satélite y de dinámica cíclica.

Frank utiliza la imagen del puzzle para dar cuenta de la importancia de la unidad de la historia del mundo. Tener una visión holística del todo.

 

ESBOZO DE UNA PERSPECTIVA ECONOMICA MUNDIAL.

El esbozo abarca la época de la Edad Moderna entre 1400 y 1800. Un flujo comercial importante va desde América en dirección al este literalmente alrededor del mundo entero.  Examina la pauta de desequilibrios comerciales y su estabilización a través de pagos en moneda que también fluían de forma preponderante hacia el Oriente.

El curso: es analizan alrededor de doce regiones y sus perspectivas relaciones entre sí, desde América del norte y el sur a Japón y China y desde ahí a través del Pacífico y de vuelva a través de Asía central y Rusia.

Afirmación de la existencia de una división de trabajo a ámbito mundial.

La función del dinero en la economía mundial en su conjunto y su influencia sobre la conformación de las relaciones entre sus partes regionales. Flujo de la plata desde América hacia Europa con un recorrido posterior hacia Asia. Es por un sistema circular a través del cual la sangre monetaria fluía, y cómo conectaba, lubricaba y expendía la economía mundial. Europa usa el dinero proveniente de América no sólo para expandir sus propias economías, sino también y especialmente para introducirse en los mercados asiáticos en expansión. El dinero a jugado un papel más importante al nivel de la economía mundial más que la revolución industrial que era un hecho puntual y local.  No hay otra manera de comprender y dar cuenta de lo que sucedió en Asia y África-y viceversa- ni lo que tuvo lugar en ninguna otra parte sin identificar las influencias que emanaban de todas las partes, es decir, de la estructura y la dinámica (del sistema) mundial en su conjunto.

CAPITULO 7

CONCLUSIONES HISTORICAS E IMPLICACIONES TEORICAS.

Las conclusiones resultan doblemente perturbadoras: la evidencia histórica que cuestiona estas proposiciones teóricas ampliamente aceptadas es tan abundante y sistemática que las invalida empíricamente todas a la vez. Eso tiene una doble implicación. Una es una nueva teoría social para dar cuenta de mejor manera de esta evidencia empírica. La otra es que hemos de edificar dicha teoría de forma al menos en parte inductiva, por medio de análisis de la evidencia histórica misma. Hacer una teoría social alternativa y más realista.

CONCLUSIONES HISTORIOGRAFICAS: EL EMPERADOR EUROCENTRICO ESTÁ DESNUDO

El modo de producción asiático.

Perry Anderson (194, p. 548) reclamó que la noción de Modo de Producción Asiático (MPA) recibiese “el entierro decente que merece”. El concepto no parece apropiado. Antes de que le MPA se inventase como categoría, el mundo sabía ya que la realidad mundial no era en modo alguno como el concepto que plantea que es.

Lejos de estar “estancadas”, la población, la producción y el comercio de Asía se expandieron velozmente, y que las instituciones económicas y financieras generaron o al menos permitieron esta expansión. Por consiguiente la descripción de Marx de que China es como “una momia preservada en un sepulcro herméticamente cerrado (…) que vegeta contra el paso del tiempo”, carece de base factual alguna. Es un “orientalismo pintado de rojo” según ha señalado acertadamente Tibebu (1990). No se puede hablar de la idea de transiciones unilineales de un “modo de producción” a otro, sean a escala “societal” o del mundo entero. No hubo ninguna supuesta transición como lo dice Marx entre del feudalismo al capitalismo. El proceso histórico tuvo lugar en todo el mundo y fue de alcance mundial, lo cual incluía a Europa.

La excepcionalidad europea.

No es una teoría admisible. El desarrollo y las instituciones económicas y financieras de Asia no sólo se hallaban por encima de la media europea sino que incluso las superaban con creces en 1400 y seguían haciéndolo aún a la altura de 1750 e incluso de 1800.

De 1400 y al menos 1750 no había nada de “excepcional” en Europa salva el hecho de que Europa era excepcionalmente marginal.

Marx y sus seguidores comparan los “rasgos” “occidentales” de tipo civilizatorio, cultural, social, político, económico, tecnológico, militar, geográfico, climático, en una palabra, de corte racial, con los “orientales”, y encuentran éstos imperfectos o desprovistos de este o aquel criterio (eurocéntrico).

Todos los intentos de dar cuenta o explicar ondas de desarrollo local, nacional o regional por encima de todo en términos de sus respectivas determinantes supuestamente culturales o de clase resultan excesivamente limitado en su planteamiento. En resumen, todos los intentos de dar cuenta de los rasgos o los factores del desarrollo sobre la base sólo o primordialmente de antecedentes locales, y sin tener en cuenta su función dentro del sistema y la economía mundiales, sólo pueden dar por resultado la negación de los factores esenciales de toda explicación que aspire a ser satisfactoria.

Una perspectiva holística que no sólo compararía sino que relacionaría a los europeos y a los otomanos entre sí dentro del mismo mundial.

Los estudios que comparan las sociedades “occidentales” y las “orientales” están por consiguiente viciados de partida por la elección que hacen para su comparación de algunos rasgos o factores, salvo cuando se trata para empezar de una elección derivada del estudio del sistema y la economía mundial en su conjunto.

 

¿Un sistema-mundo europeo o una economía global?

Braudel y Wallerstein, confirman que la historia de la Edad Moderna fue conformada por una economía mundial desde tiempo atrás activa, y no simplemente por la expansión de un sistema-mundo con centro en Europa.

La división mundial del trabajo fue activada a través de relaciones y (des)equilibrios comerciales encadenados entre sí.

El dinero era la savia vital que circulaba a lo largo y ancho del mundo y hacía que éste girara.

Así dominaba en esta economía global con su tecnología y instituciones y procesos económicos

Unos procesos cíclicos comunes y otros procesos conformaron de forma simultánea las fortunas y adversidades de unas economías, regiones y organizaciones políticas distantes en espacio pero interconectadas a lo largo de todo el mundo.

La estructura y la transformación de estas conexiones generaron por ellas mismas el proceso interrelacionado de “declive de oriente” y de “auge de Occidente”.

Existía claramente un sistema y economía mundiales, y de hecho uno solo en singular. Poseía éste una división mundial del trabajo y conexiones comerciales y financieras, en especial a través del mercado de dinero de amplitud mundial. Más aún, este sistema y economía mundial parece haber tenido también una estructura global y una dinámica propia que aún reclama más estudios.

1500: ¿Continuidad o ruptura?

La supuesta ruptura anterior o justamente posterior a 1500 nunca tuvo de hecho lugar. El año 1500 señalado como línea divisora por los historiadores. El supuesto de que se dio una profunda ruptura alrededor de 1500 se reflejaba ya en las opiniones de Adam Smith y Marx, según las cuales 1492 y 1498 eran los años más importantes en la historia de la humanidad.

Wallerstein habla de una ruptura en europa que Braudel(1992,p.57) viene a poner en duda. Braudel habla de continuidad desde al menos 1300 e incluso desde el año 1100. Wallesrstein (1992) se hace eco del acuerdo generalizado de que existió una larga fase expansiva tipo “A” desde 1050 a 1250 seguida de una fase de contracción tipo “B” en el “largo siglo” desde 1450 hasta 1640. Por consiguiente, la continuidad desde 1500 en adelante fue de hecho más importante y es teóricamente mucho más significativa que ninguna ruptura o nueva orientación.

 

¿Capitalismo?

Varios autores le sitúan en 1500 y expone como la ruptura, el capitalismo y su “modo de producción”. Gunder Frank niega el MPA y la excepcionalidad de europea, y en su lugar afirma la existencia de una economía mundial y su continuidad más allá de 1500. Muchas relaciones de producción muy distintas han “producido” cosas que han sido competitivas en el mercado mundial.

 

¿Hegemonía?

En muchos autores, se nota la hegemonía tanta al nivel político como al nivel económico. Frank dice que en ningún momento durante los cuatro siglos que se estudian en su libro hubo ninguna economía o ningún estado capaz de ejercer ningún grado significativo de hegemonía, o siquiera de liderazgo sobre la economía, las relaciones políticas, la cultura o la historia del mundo sobre su conjunto. Europa era a todos los efectos y propósitos completamente marginal. Los estados europeos eran todos ellos jugadores de segunda fila en  el tablero político de los imperios de los Ming y Ching, del de los mogoles, otomanos e incluso de los safávidas.

 

El auge de occidente y la revolución industrial.

Este auge si ha habido lugar ha tenido que ser dentro de la propia economía mundial. No es casual que la revolución industrial fuera ya una naranja tres veces exprimida hace menos de un siglo. El “auge de Occidente” no fue un caso de una región que se puso en pie por sus propios medios. Más propiamente el “auge de Occidente” ha de ser visto como algo que ocurrió en aquel tiempo dentro de la economía y sistema mundial, al implicarse esta región en estrategias de sustitución de importaciones y en la promoción de la exportación  (al estilo de las Nuevas Economías Industriales) en el afán de subirse a hombros de las economías asiáticas. El declive (¿cíclico?) de las economías asiáticas y de las hegemonías regionales facilitó este ascenso de Europa.

Categorías vacías y estrechas.

La India y el eurocentrismo. India no cabe en Europa. No existía una “economía-mundo europea” separada de una “economía-mundo del Océano Indico”. Y si acaso, fue esta última la que “incorporó” a la otra, y no al revés. ( Frank, 1994 y 1995). La única “respuesta” es comprender que Europa y  Asia y por supuesto otras partes del mundo también, han estado inextricablemente unidas a la misma y única economía mundial desde hace siglos, y que  fue su  común participación en ella lo que conformó sus “variadas” fortunas.

“desarrollo”, “modernización”, “capitalismo”, e incluso “dependencia”, son categorías estrechas y vacías, porque el pecado original de Marx, Weber y sus seguidores fue buscar el “origen”, la “causa”, la “naturaleza”, el “mecanismo”, la “esencia” en fin de todo ello esencialmente en el excepcionalísimo europeo en lugar de hacerlo en el sistema y la economía mundial reales.

El “desarrollo” a través de la “modernización” era una forma de obligar a hacer las cosas “a mi manera”, como en la canción de Frank Sinatra.

La “dependencia” fue una reacción a esto que negaba la eficacia de semejante manera pero solo para afirmar que “desconectarse” podía ofrecer otra manera, pero para hacer esencialmente lo mismo, algo que yo mismo hace poco he reconocido y admitido que hacía cuando escribía sobre “el desarrollo del subdesarrollo” ( Frank, 1991 c, 1996)

Es desde un fundo etnocentrista que autores europeos han sido hablando del resto del mundo. Lo que necesitamos es una perspectiva y una teoría mucho más globales, holísticas y económico-sistémicas de ámbito mundial. Esto puede permitir ver primero que “el declive de Oriente precedió al auge de Occidente”, a continuación cómo se relacionaron estos dos procesos y finalmente por qué tuvo lugar el cambio sistémico-económico a escala mundial.

 

IMPLICACIONES TEORICAS: A TRAVES DEL ESPEJO GLOBAL.

La teoría social heredada del eurocentrismo es insatisfactoria. Hace falta una historia mejor y no eurocentrista. Para hacer esto, necesitamos una perspectiva mejor, más holística, incluso una teoría. Solo una historia mundial holística, universal, global-“tal cual fue”- puede ofrecer la base historiográfica para una mejor teoría social.

 

Holismo contra parcialismo

 La tesis de “globalización” actualmente de moda se sitúa: 1990 con alcance mundial. Otros 1945 incluso otros la sitúan a lo largo del XIX y XX. Frank demuestra no obstante que el globalismo (más aún que la globalización) era ya un hecho al menos desde 1500 para el mundo entero a excepción de unas pocas islas diseminadas por el Pacífico. Se reconoce que ya venía existiendo una sola “ecúmene” afro-euroasiática o “sistema mundial central”.

 

Analogía y semejanzas contra especificidad y diferencias.

La revisión de la historia mundial de la Edad Moderna es más bien contraria es esto: las analogías son más comunes y más importantes incluso que las diferencias reales, y aún más que las supuestas diferencias que no son siquiera reales. Muchas supuestas diferencias-“Oriente es Oriente y Occidente es Occidente, y nunca se encontrarán”- son en el mejor de los casos manifestaciones institucionales y/o “culturales” superficiales de la misma estructura y proceso funcionales.  Solo una perspectiva holística sobre y desde el todo global que es más que la suma de las partes puede ofrecer una comprensión adecuada de cualquiera de sus partes individuales y por qué se diferencia de las otras!

 

Continuidad contra discontinuidades.

La continuidad histórica ha sido mucho más importante que cualquiera de sus discontinuidades. Una vez que se abandona este eurocentrismo y se adopta una perspectiva globalmente holística o incluso una perspectiva panasiática,  la discontinuidad se ve desplazada por la continuidad. La ruptura ha tenido lugar el Europa, que por el progreso que ha generado su auge, no mantuvo su anterior posición marginal. La supuesta discontinuidad actual, que no es otra cosa que un auge renovado de Oriente, debe ser también visto como un proceso inseparable de la estructura y continuidad fundamental del desarrollo mundial.

 

Integración horizontal frente a separación vertical.

Hacer una historia vertical convencional es seguir con una historia local, particular. Lo que se necesita es una macrohistoria económica y política global comprehensiva y  horizontalmente organizada sobre acontecimientos simultáneos que venga ella misma guiada por los vaivenes cíclicos que debería ser capaz de aislar y analizar.

 

Ciclos frente a linealidad.

 La historiografía “occidental”, o al menos su orientación principal, ha pasado de observar la vida y la historia de forma cíclica a percibirlas de forma unilineal y gobernadas por la “idea de progreso”. La continuidad no tiene por qué ser lineal, y la integración horizontal no tiene por qué ser uniforme.

El movimiento cíclico parece ser un hecho universal de la existencia, la vida y  el ser que se manifiesta en muchas esferas de la realidad si no en todas. Aristóteles señaló que la vida social se presenta en forma cíclica, pero señaló también que la gente experimenta fases cíclicas puede no ser consciente de estar haciéndolo porque puede que las fases sean más largas que su trayecto vital.

Los cíclos se resumen en “A” y en “B”. el “A” corresponde a    la marea de ascenso. El “B” corresponde a una marea recesiva de una fase contractiva, con crisis más profunda. Lo que si es difícil es fijar una temporalidad precisa de cada ciclo. Ambos son función de la estructura y la dinámica del sistema y la economía mundiales mismos. La estructura y el proceso del sistema y la economía mundiales se complican mucho más por la presencia de ciclos más cortos en tanto que éstos nacen dentro de los largos. La existencia de cada uno de estos ciclos significa que todos estamos metidos en el mismo barco económico mundial al mismo tiempo y estamos sometidos a las mismas fuerzas y acontecimientos al mismo tiempo.

 

Agencia versus estructura.

Se debate sobre la problemática agencia/estructura. En filosofía se lleva debatiendo entre determinismo contra libre albedrío, y en historia entre el individuo en la historia. ¿Es el individuo quien hace la historia, o es la historia la que hace al individuo? Marx argumenta que los hombres forjan su propia historia, pero no en las condiciones por ellos elegidos.

Europa en el marco de la economía mundial.

Toda la historia de la Edad Moderna y contemporánea (y presumiblemente la del futuro) posee una larga historia propia. Más aún ésta ha sido una historia continuamente común al menos por toda Afro-Eurosia. Si tuvo lugar una “nueva orientación”, ésta consistió en la incorporación de América y después también de Australasia dentro de este proceso histórico entonces ya continuo y posteriormente de ese sistema de dimensión mundial. Los cambios han sido generados por la estructura y la dinámica del proceso histórico de Afro-Eurasia mismo.

El “descubrimiento “y posterior conquista de América y el subsiguiente intercambio colombino fueron un resultado directo y un proceso inseparable de la expansión sistémico-económica de dimensión mundial. Esta expansión siguió estando primordialmente basada en Asia, aunque fue también fomentada por la nueva oferta de dinero procedente de la plata y el oro traídos ahora por los europeos desde América.

El creciente suministro de dinero y/o de población generó más inflación en Europa que en la mayor parte de Asia, donde la producción en aumento fue más capaz de mantener el ritmo, incluso durante el siglo XVII.

La división “internacional” del trabajo y el comercio amplió y profundizó esta fase expansiva larga de tipo “A”.

La mayor parte de esta plata era producida en América y un poco también en Japón y otros lugares.

La plata se movía por todo el mundo en una dirección predominantemente hacia el este a través del Atlántico y – vía Europa- a través del Índico, pro también lo hacía hacia el oeste desde Japón y desde América a través del Pacífico. En última instancia, el principal “desagüee” de la plata se hallaba en China, cuya productividad y competitividad relativamente mayores actuaban como un imán para la mayoría de la plata circulante. No obstante allí como en el resto del mundo, el dinero que entraba generaba un aumento de la demanda efectiva y estimulaba el incremento de la producción y el consumo de manera que favorecía el crecimiento de la población.

La posición de desventaja de Europa en la economía mundial era parcialmente compensada por su privilegio acceso al dinero americano. Por el lado de la demanda, el empleo de dinero americano- y solamente eso- permitió a los europeos entrar en el mercado mundial, cuyos centros dinámicos estaban todos en Asia, y después aumentar su participación en él. Por el lado de la oferta, el acceso y empleo de dinero barato-para los europeos virtualmente gratuito-procedente de América les permitió adquirir los productos de consumo real y los bienes de inversión por todo el mundo: fuerza de trabajo en condiciones de servidumbre y materiales en América para extraer la plata en primer lugar, mano de obra esclava en América. El dinero americano era el único medio de pago que permitía a los europeos importar todas esas afamadas especias, sedas, textiles de algodón y otros bienes reales para su propio consumo y también para su reexportación a América y África.

Esta plata-producida también por no europeos- fue el único bien de exportación que los europeos consiguieron introducir en el mercado mundial.

Europa llegó a ocupar un lugar en la economía mundial después de tres siglos intentando hacer negocios en Asia.

¿Yihad frente a Mc Word en la anarquía del choque de civilizaciones?

Conclusión

El objetivo del autor, edificar una base intelectual que permita aceptar la diversidad en la unidad y celebrar la unidad en la diversidad. La perspectiva del autor prepara para el “choque de civilizaciones”. 

P. THEODORE SOUME

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